14 ideas de premios para una cabina de viento
El premio decide si la activación es una anécdota simpática o una acción que se puede medir. Catorce ideas ordenadas por objetivo, con lo que cuesta cada una y el error típico que arruina el efecto.
La regla que ahorra disgustos
El premio de una cabina de viento tiene dos vidas. La primera es el minuto que dura la partida, donde lo único que importa es que se vea bien volando. La segunda empieza cuando el participante sale con el papel en la mano: ahí es donde se decide si la acción sirvió para algo.
Casi todo el mundo optimiza la primera y se olvida de la segunda. El resultado son fotos estupendas y cero resultados. Un premio bien pensado cumple las dos: llama la atención dando vueltas y lleva a algún sitio cuando se lee.
Si el objetivo es captar datos o ventas
- Vale de descuento con caducidad corta. Una o dos semanas. Es lo que mejor funciona en tienda, porque obliga a volver y permite contar cuántos se canjean. Coste: la impresión, y el descuento solo de los que se usan.
- Vale con código único. Lo mismo, pero cada papel lleva su código. Sube algo el coste de impresión y a cambio te dice el porcentaje exacto de canje. Si vas a justificar la inversión ante alguien, este es el formato.
- Ticket numerado para un sorteo posterior. El premio grande se sortea después, y para participar hay que registrar el número. Es la fórmula más barata de conseguir correos.
- Código de envío gratis o de primera compra. Para marcas que venden en línea y no tienen tienda física donde canjear nada.
- Muestra de producto en sobre plano. Funciona en cosmética y alimentación. Tiene que ser plano y ligero: los sobres de aluminio vuelan bien, los botes no.
Si el objetivo es la imagen y el vídeo
- Billetes de imitación con la marca. Es el clásico y visualmente no hay nada mejor: el verde y el dorado se ven desde lejos. Pero por sí solos no llevan a ninguna parte, así que imprime el reverso con la oferta.
- Papel metalizado o holográfico. Refleja la luz de las tiras LED y en vídeo se ve espectacular. Cuesta más que el papel normal y pesa parecido.
- Confeti grande mezclado con el premio. Rellena visualmente sin coste. Ojo: solo confeti grande, de más de tres centímetros. El pequeño se va al conducto de la turbina.
- Fotos impresas en bodas y cumpleaños. Sale barato y el efecto emocional es inmediato.
Si es un evento interno de empresa
- Tarjetas regalo de valores mezclados. Muchas de 10 € y unas pocas de 100 €. La mezcla es lo que genera la tensión del juego.
- Días libres o tardes libres impresos. Cuestan cero en caja y son, con diferencia, lo que más ruido hace en la sala.
- Vales de experiencias (cena, entradas, formación). Más caros, pero se recuerdan mejor que el efectivo.
- Reconocimientos nominales: papeles con el nombre de compañeros para dedicar un agradecimiento. Suena cursi escrito y en la sala funciona.
Si es un evento público o municipal
- Vales del comercio local. La asociación de comerciantes suele cofinanciarlo, porque el premio se queda en el barrio.
- Entradas a instalaciones municipales: piscina, museo, teatro.
Sobre poner dinero de verdad
Se puede y a veces se hace. Antes de decidirlo, tres avisos por experiencia:
- Obliga a un control mucho más estricto: recuento antes y después de cada turno, y alguien vigilando la puerta.
- Desplaza la atención. La gente deja de mirar la marca y mira los billetes.
- Cambia el perfil de la cola. Aparece gente que solo quiere el dinero, no tu producto.
Si aun así quieres el efecto del dinero real sin los problemas, la solución intermedia es una mezcla: mucho billete de imitación y unos pocos billetes reales escondidos.
Cuánto premio hay que meter
La cantidad importa tanto como el tipo. Con poco, la cabina se ve vacía y el participante sale con dos papeles y cara de decepción. Con demasiado, el aire no lo mueve bien y todo se queda amontonado en el suelo.
El punto está en cubrir el suelo de la cabina sin apilar, y recargar entre turno y turno con lo que se ha llevado el jugador anterior. Para una jornada de seis horas con turnos de un minuto, calcula entre 2.000 y 3.000 unidades circulando, contando que la mayor parte se recupera del suelo cada vez.
Cuatro errores que hemos visto
- Premios demasiado pequeños. Los papelitos de menos de tres centímetros son imposibles de atrapar y ensucian el mecanismo.
- Cartulina rígida de gramaje alto. No vuela: cae. Papel normal o cartulina fina.
- Premio sin caducidad ni llamada a la acción. Acaba en la basura a dos calles del evento.
- Un único premio gordo escondido. Genera frustración en los 200 que no lo pillan. Mejor muchos premios pequeños y unos cuantos medianos.
Si ya tienes decidido el premio, lo siguiente es el arte final de los paneles: cómo personalizar la cabina.